recuerdos del pasado, antigüedades del ahora

domingo, 16 de enero de 2011

Los hombres francos no comen fuera de menú


Y si lo piensas fríamente imbécil, no tiene tanta gracia, ¿no? 
Has sentido un cuerpo cerca que no corresponde al que te pertenece, 
y lo has reconocido como tuyo deseando que te perteneciera. 
Has olvidado que tú eras de otra, porqué yo te tenía las manos encima...
Como animal te abalanzaste sobre mí, no por instinto, era premeditado. 
Te apetecía devorar un manjar mucho más jugoso que el menú de cada día 
y no fuiste capaz de evitar caer en el error. 
Quisiste insistentemente caer en él.
Durante unos instantes tu delito quedaba camuflado
como si del efecto de un anestésico se tratara,
yo desarrollaba mi rol como si esa relación fuese mía 
y tú alcanzaste la oportunidad de substituir lo que tenías... 
¿No era lo que querías?
Date cuenta ahora que todos esos días de esa extraña semana, 
era yo quien te domaba 
y eras tú quién te dejabas. 



Mâcon, la obligación de separarse y olvidarse es necesaria sino se tiene valor. Ojalá lo tuvieras. (France)

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