recuerdos del pasado, antigüedades del ahora

jueves, 27 de enero de 2011

Todas son reales, pero ¿cúal es la verdadera?

Dejaste de comer y empezaste a fumar. Creíste que el humo llenaría tus pulmones tanto como para esconder el vacío de tu estómago y esa sensación de hambre. Cuando quisiste darte cuenta estabas delgada y enganchada a un vicio peor, de esos que restan tiempo a tu vida.
Mientras tanto, otra parte de ti se encontraba en plena búsqueda de una felicidad conyugal. Después de mucho pensar, decidiste agarrarte a aquéllo que había interceptado tu camino con insistencia y el paso de los años te ha demostrado que no tomaste la decisión equivocada.
Recobraste el apetito porque sabías que él se había abandonado a tu físico, y pensaste que había llegado la oportunidad perfecta de abandonarte a ti misma. Ahora, comes y fumas. Tu cuerpo ha dejado de ser un manto de piel flácida y resbaladiza muy cercana al músculo por su ausencia de grasa, para rellenarse de comida y humo.

Mâcon,
La fragilité d'un cristal c'est pas la faiblesse, sinon la qualité.

sábado, 22 de enero de 2011

The smile has left your eyes.

Me voy. No soporto esta presión, vuestra presencia me ahoga, me fatiga, me falta el aire y me sobra la compañía. No soporto que llenéis con memeces mi preciado tiempo libre, y si tanto os gusta marearme, quizá no diréis lo mismo cuando consigáis que os vomite encima. Me marcho de un desprecio considerable y me aparto de tantos cobardes. Pongo fin a toda una vida de insistencia y persecución que me hacía dar vueltas en una misma habitación. Entre unos cuantos os habéis cargado una sensibilidad de oro y un corazón caliente. Ahora me he quedado sin calefacción, con unos órganos fríos, que pesan como el plomo y sin embargo estan vacíos por dentro. Ahora me he quedado con un cerebro de rápidas conexiones neuronales y un corazón incapaz de conectarse a nada, un bloque de hielo en mis entrañas y muchas ganas de venganza.
Rechazo tratos insoportables porqué no soys jodidos dueños de nadie! Ya no se me aturde con amenazas endebles, para mí soys como gotas de lluvía resbalando en el exterior de una ventana, sin rumbo fijo, siempre dejándoos llevar por fuerzas que nunca seréis capaces de controlar... os habéis deshecho en el aire..


Mâcon, un nuevo amanecer (La France)

domingo, 16 de enero de 2011

Los hombres francos no comen fuera de menú


Y si lo piensas fríamente imbécil, no tiene tanta gracia, ¿no? 
Has sentido un cuerpo cerca que no corresponde al que te pertenece, 
y lo has reconocido como tuyo deseando que te perteneciera. 
Has olvidado que tú eras de otra, porqué yo te tenía las manos encima...
Como animal te abalanzaste sobre mí, no por instinto, era premeditado. 
Te apetecía devorar un manjar mucho más jugoso que el menú de cada día 
y no fuiste capaz de evitar caer en el error. 
Quisiste insistentemente caer en él.
Durante unos instantes tu delito quedaba camuflado
como si del efecto de un anestésico se tratara,
yo desarrollaba mi rol como si esa relación fuese mía 
y tú alcanzaste la oportunidad de substituir lo que tenías... 
¿No era lo que querías?
Date cuenta ahora que todos esos días de esa extraña semana, 
era yo quien te domaba 
y eras tú quién te dejabas. 



Mâcon, la obligación de separarse y olvidarse es necesaria sino se tiene valor. Ojalá lo tuvieras. (France)

martes, 11 de enero de 2011

Coches

Siempre quise un tuscani anaranjado... me pasé la mitad de mi adolescencia pensando en ello. Cuando pasaron los años, anulé esa idea de mi mente, logré sacarme el carné en el primer intento y me hice con un swift rojo, unos años mayor que yo, tenía un interior valiosísimo aunque por fuera se cayera a pedazos. Guardo muy buenos recuerdos de él, dentro de ese pequeño espacio me expandí en todos los sentidos, empecé a saborear la libertad y el amor, a redescubrir el sexo y la música, veía las estrellas y la luna en un lugar nuevo, también la salida del sol muchas otras noches. Nos convertimos en amigos inseparables y a pesar de los latidos sanos de su motor, estaba desmejorado y envejecido, había perdido el brillo que yo nunca pude apreciar y las cerraduras dejaron de encajar en sus llaves. Muy a mi pesar, debía cambiarlo por algo más joven, y a pesar de ganar en seguridad y belleza, sabía que no tendría ese corazón potente que había latido con fuerza más de veinte años. Y llegó el polo y con él otra etapa de recuerdos que alcanzar y almacenar, algo nuevo que realmente me costaba cuidar... fue un modelo cruelmente impuesto, pero no habría sido ético rechistar. Con el paso del tiempo, se convirtió en uno de los objetos más valiosos que podía rodearme a la vez que podía sentirlo entre mis manos, aunque, sin muchos escrúpulos, me veía obligada a engañarle puesto que tenía una idea fija en la cabeza y ello incluia deshacerme de él una vez saldado el préstamo que implicaría la posesión total del vehículo. Deseaba algo mucho más potente, algo que me hiciera correr como nunca, que me permitiera escapar a todas partes y no importara en qué circunstancias... ciertamente empecé a sentirme atraída por las gammas M de los BMW y sabía que algún día almacenaría uno de ellos en mi garage, sabía que los gustos de mi progenitor habían hincado huella en los míos.
Habiendo olvidado por completo el hyunday, apareciste tú en la puerta de mi casa, sentí una extraña sensación, la situación se me escapaba, ¿qué significaba eso? Algo nuevo venía en forma de un desiderio pasado y se convertía de nuevo en una atracción y aunque viniera sobre cuatro ruedas, dejó de tratarse de un enorme trozo de metal.


Mâcon, efecto dominó (La FRance)

martes, 4 de enero de 2011

DESCRIPTIVA


Y así fue, tal y como esperaba, creamos una situación forzada voluntariamente metida en una olla a presión deseando que explotara. Un cóctel de deseo, atracción y necesidad se metió en su habitación y alcanzar el clímax parecía inminente. De todas formas, yo seguía con los pies en el suelo y no pensaba mover ficha, me limitaba a tensar las circunstancias para que el ambiente fuera más acogedor y él se viera casi obligado a sucumbir a todo ello. No hubo más que yacer tumbada en su cama y provocar un contacto que él hubiera notado frío, estímulo al cual no tardó en responder rodeándome con sus brazos, calentándome las manos. Todavía recuerdo su respiración en mi nuca, mientras se iba creando uno de los instantes más felices de nuestras vidas, mano contra mano, yo le daba la espalda y sentía su aliento cada vez más cerca, así como todo su cuerpo. La distancia entre el uno y el otro iba desapareciendo, sus pequeños movimientos seguían la dirección de mi cuerpo, hasta quedar pegados como si quisiera que resultáramos uno. Debido a la proximidad que se mezclaba con el apetito que teníamos el uno con el otro, cayó como si de un precipicio se tratara en esa tierna tentación y sentí cómo estrellaba sus labios en mi cuello, puedo jurar que el tiempo se paró en aquel momento. Cuando quise darme cuenta estábamos empapados, cuerpo a cuerpo, desnudos, bebiendo de ambos, calmando la sed. Perdí la noción del tiempo, del espacio y de las desagradables circunstancias que rodeaban nuestras vidas y concedían a ese momento ser sólo un paréntesis sin importancia. No atañían ni las consecuencias ni el pasado, el mundo se redujo a nosotros dos. Dosis de entusiasmo en vena que me proporcionarían un horrible síndrome de abstinencia en el momento justo en el que volver a la realidad fuese obligado.

Mâcon, todo lo que se ha perdido por el camino y ganas de ultramar (France)